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MI LUCHA 4: BAILANDO EN LA OSCURIDAD

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MI LUCHA 4: BAILANDO EN LA OSCURIDAD KARL OVE KNAUSGÅRD (Traducción Kirsti Baggethum y Asunción Lorenzo) Editorial Anagrama, Barcelona, 2016 Esperé como un cuarto de hora, sentado en una escalera fumando, mirando las estrellas y pensando en Hanne. Vi su cara delante de mí. Ella se reía, sus ojos emitían destellos. Oí su risa. Ella se reía casi siempre. Y cuando no se reía, la risa burbujeaba en su voz. ¡Por favor!, solía decir cuando algo le resultaba irrazonable o cómico. Pensé en cómo era cuando se ponía seria. Entonces era como si estuviera mucho más en mi campo, y yo me sentía como una enorme nube negra que la rodeaba. Pero sólo ocurría cuando se ponía seria, nunca en otras ocasiones. Cuando estaba con Hanne, yo también me reía casi todo el tiempo. ¡Esa pequeña nariz suya! Ella era más chica que mujer, de la misma manera que yo era más chico que hombre. Yo solía decir que ella parecía una gata. Y era verdad, había en ella algo felino, en sus movimi...

MI LUCHA 3: LA ISLA DE LA INFANCIA

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MI LUCHA 3: LA ISLA DE LA INFANCIA KARL OVE KNAUSGÅRD (Traducción Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo) Editorial Anagrama Compactos, Barcelona, 2017 Claro está que yo no recuerdo nada de aquella época. Resulta completamente imposible identificarse con ese bebé al que mis padres hacían fotos; resulta tan difícil que casi parece incorrecto emplear la palabra “yo” para hablar de aquello. Tumbado en el cambiador, por ejemplo, con la piel inusualmente roja, las piernas y los brazos abiertos y una cara retorcida en un grito cuya causa ya nadie recuerda, o sobre una piel de oveja en el suelo con un pijama blanco, todavía con la cara roja y unos grandes ojos oscuros ligeramente bizcos. ¿Esa criatura es la misma que la que está aquí sentada, en Malmö, escribiendo esto? ¿Y esa criatura sentada en Malmö escribiendo esto con cuarenta años, un día nublado de septiembre, en una habitación llena de murmullo del tráfico de fuera y el viento otoñal que aúlla por el anticuado sistema de v...

Poesía sueca XI

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NOCHE DE VALPURGIS Tardíamente estoy ante la montaña de los destinos, y a mi alrededor, como nubes de tempestad se arremolinan seres sin forma, animales nocturnos, de alas negras, de ojos llameantes. ¿Me quedo? ¿Me voy? El camino está a oscuras. Si me quedo serenamente al pie de la montaña no me pasará nada. Tranquila puedo ver su lucha como un juego de nieblas en el aire, desorientada. Sin embargo, me voy, me voy sin saber nada más. Para aquel que camina así la vida es como un cuento. Para mí, si es fuego, cabalgaré sobre serpientes de fuego. Para mí, si es viento, volaré sobre dragones alados de viento. Para mí, si es nada, perdida en la tormenta lanzada viva o muerta, iré siempre adelante con mi pesado destino. KARIN BOYE Fotografía: Stefan Isaksson Traducción: Mar Hortelano

Poesía sueca X

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Ante la hora de la gran humillación también quisiera agradecer, la hora en la que uno se ve desnudo y sin vestigio de orgullo que enturbie, se deja acomodar como una mota de polvo en el destello de mundos maravillosos; maravilloso todo, maravillosa la salud y la vida, maravillosa la bóveda celeste, el pan y el agua, y más que nada, maravilloso el favor inmerecido de la confianza eternamente establecida de un ser humano. KARIN BOYE

Poesía sueca IX

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En tu belleza sumergida veo la vida explicada y la respuesta del oscuro enigma revelada. En tu belleza sumergida orar yo quiero. El mundo es bienaventurado porque tú existes. Muda de claridad, en luz ahogada, quise morir en ti, en tu belleza sumergida. KARIN BOYE

Mitología Nórdica 11

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Fenrisulven llegó a Asgård siendo un cachorro para que los dioses lo vigilaran, pero enseguida se hizo muy grande y sólo el dios Thor se atrevía a darle de comer. Se había predicho que él y su familia serían los responsables de la destrucción del mundo, por lo que al final los dioses querían atarle. Lo intentaron con dos cadenas distintas, pero Fenrisulven rompió las dos. Al final los dioses acudieron a los enanos herreros, quienes hicieron una cadena con 6 cosas: las pisadas de un gato, la barba de una virgen, las raíces de una montaña, los sueños de un oso, el aliento de un pez y la saliva de un pájaro. Fenrisulven ya no se fiaba de los dioses aunque Gleipner más bien parecía un hilo de seda, y dijo que sólo se dejaba poner la cadena si alguno de los dioses se atrevía a meter el brazo en su boca. El único que se atrevió fue Tyr. Fenrisulven quedó atrapado por Gleipner y Tyr perdió el brazo. Permanecerá atado hasta el día de Ragnerok. Midgardsormen era una serpiente que vive en...