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El canto de Lilith KARIN BOYE

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EL CANTO DE LILITH Las nubes cuelgan, pesadas, maduran en la tibia oscuridad, donde se esconden racimos de uvas de nocturno añil repletas de vino, que silenciosamente se vacían sobre la tierra, repletas del vino de la Profundidad, repletas del poder secreto succionando del mar y del cielo y amargo rocío en la región de la última tiniebla. El vapor caliente de la vida se condensa en gotas, cae en la noche mortalmente silenciosa. ¡Alza la copa! Vas a aprisionar la llave que conduce a donde nadie ha puesto su pisada, la tierra donde el espíritu, libremente, más allá de los límites del tiempo, disfruta durante eternidades cosas que nunca se imaginan, ni se ven, ni se sienten. Detrás de mundos en vigilia hierven extraños mares de deseo y de maldición, hornos de fundición de las profundidades, de los que saltó, como una salpicadura, cuanto podemos ver. ¿Te atreves a recorrer ese camino trazado en el ebrio arrebato del...

MI LUCHA 2: UN HOMBRE ENAMORADO

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MI LUCHA 2: UN HOMBRE ENAMORADO KARL OVE KNAUSG ÅRD (Traducción Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo) Editorial Anagrama Compactos, Barcelona, 2016 ¿Cuál era el problema? ¿Era ese tono chirriante y enfermizo que sonaba por todas partes en la sociedad lo que no soportaba, ese tono que se elevaba de todas esas pseudopersonas y pseudolugares, pseudosucesos y pseudoconflictos a través de los que vivíamos nuestras vidas, todo aquello que veíamos sin participar en ello, y esa distancia que la vida moderna había abierto a la nuestra propia, en realidad tan indispensable, aquí y ahora? En ese caso, si lo que yo añoraba era más realidad, más cercanía, ¿no debería ser aquello que me rodeaba lo que perseguía? Y no al contrario, ¿desear alejarme de ello? ¿O acaso era ese rasgo de prefabricado de ese mundo a lo que reaccionaba, esa vía férrea tan rutinaria que seguíamos, que hacía todo tan previsible que nos veíamos obligados a invertir en diversiones para poder sentir u...

MI LUCHA 1: LA MUERTE DEL PADRE

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MI LUCHA 1: LA MUERTE DEL PADRE KARL OVE KNAUSG ÅRD (Traducción Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo) Editorial Anagrama Compactos, Barcelona, 2016 Cuando la visión de conjunto del mundo se amplía, no sólo disminuye el dolor que causa, sino también el sentido. Entender el mundo equivale a colocarse a cierta distancia de él. Lo que es demasiado pequeño para verlo a simple vista, como las moléculas, lo ampliamos; lo que es demasiado grande, como el sistema de las nubes, los deltas de los ríos, las constelaciones, lo reducimos. Cuando lo tenemos al alcance de nuestros sentidos, lo fijamos. A lo fijado lo llamamos conocimiento. Durante toda nuestra infancia y juventud nos esforzamos por establecer la distancia correcta de cosas y fenómenos. Leemos, aprendemos, experimentamos, corregimos. Y un día llegamos a un mundo en el que se han fijado todas las distancias necesarias, y establecido todos los sistemas. Es entonces cuando el tiempo empieza a correr más deprisa. ...

Poesía noruega II

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EN VOZ BAJA Palabras solamente pequeñas palabras pequeñas y en voz baja casi sin aliento para nosotros. Como pajitas rotas palabras sin luz y casi sin forma, palabras como en árboles, pequeñas medias-palabras como en el sueño para nosotros. Entre todo lo grande pequeñas, pequeñas palabras que esconden en el dorso de una mano y junto a tu lóbulo pequeñas palabras completamente sin luz como animales y hierba. ROLF JACOBSEN El silencio de después (1965)

Poesía noruega I

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Le construyes una casa a tu alma. Y te paseas orgulloso a la luz de las estrellas con tu casa a la espalda como un caracol. Si adviertes el peligro, te metes en la casa y te sientes a salvo detrás del duro caparazón. Y cuando ya no existas, quedará la casa y testimoniará de la belleza de tu alma. Y dentro susurrará el mar de tu soledad. OLAF H. HAUGE

PETTER NORD

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PETTER NORD SELMA LAGERLÖF Revista literaria Novelas y Cuentos, Madrid, 1961 Detrás del pueblo, las laderas de la montaña se levantan cortadas a pico, pero después de trepar por escarpaduras y senderos resbaladizos, se llega a una vasta meseta ondulada. Una foresta de árboles de ramas puntiagudas, cubre toda la extensión, una foresta que muere al apuntar la primavera y que reverdece al sobrevenir el otoño, una foresta agonizante que se reanima débilmente cuando los otros árboles se desprenden del ropaje verdoso de la vida, una foresta que crece no se sabe cómo, verde bajo la escarcha y negra bajo el rocío. Es una foresta plantada de pinos jóvenes que han tenido que arraigar en los hoyos y las grietas del granito. Sus raíces se han hundido tenazmente, como cuñas, en los menores intersticios. Los jóvenes árboles han crecido, finos y rectos como mástiles; pero como al cabo de los años las raíces han encontrado la dura resistencia de la piedra, la foresta se ha con...